| La Fuente del Averno es el origen de la fuerza de una familia, una grieta en las rocas primales de la que han emanado vapores de profético poder durante generaciones. Cada neonato de la cavernosa Casa del Averno es bañado en la niebla oscura y con este baptismo obtienen una conexión innata con las energías místicas de la tierra. Crecen creyendo que son los fieros protectores de las tradiciones de su linaje, las costumbres del reino; pero lo que verdaderamente protegen es a la propia Fuente. Y los objetivos de su niebla son inciertos. Cuando el infante Abaddon fue bañado en la Fuente, dicen que algo fue mal. En los ojos del joven brilló una luz de comprensión que espantó a todos los presentes e hizo susurrar a los sacerdotes. Fue criado con la expectativa de que siguiera la senda de todos los de la casta del Averno: entrenar en el arte de la guerra, para que en tiempos de necesidad pueda dirigir a la armada de su familia en defensa de las tierras ancestrales. Pero Abaddon siempre fue distinto. Mientras que los otros entrenaban con armas, él se dedicó a la meditación en presencia de la niebla. Inhaló profundamente los vapores que emanaban de la Fuente, aprendiendo a mezclar su espíritu con el poder que surgía de debajo la Casa: se convirtió en una criatura de la niebla oscura. Los miembros de la Casa del Averno no estaban contentos: tanto jóvenes como ancestros le acusaban de ignorar sus responsabilidades. Pero todas las acusaciones se detuvieron cuando Abaddon cabalgó hacia la batalla y vieron cómo los poderes de la niebla le habían otorgado maestría sobre la vida y la muerte más allá que a cualquier lord que jamás hubiera habido en la Casa. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||